Rompe el silencio la segunda esposaPrimera Hora Engañada. Ya Myrna Liz Roldán superó la etapa de shock. Ahora lo que siente es furia y coraje al sentirse engañada por quien fuera su “esposo” por año y medio, el que estaba casado con otra mujer a la misma vez. La joven de 32 años fue quien llevó a su “esposo” Justino Agosto Rojas ante las autoridades al darse cuenta DE que cometía bigamia por estar casado con ella y con María Orellana. El viernes encontraron causa para su arresto por bigamia y traspaso de documentos falsos. Está libre bajo una fianza de $5 mil y enfrenta vista preliminar la semana que viene. Ayer, Roldán habló cándidamente a PRIMERA HORA y relató cómo conoció al hombre que la enamoró “con su labia”, que le prometió villas y castillas, pero no cumplió. La residente de Juncos conoció a Agosto Rojas a finales del 2003 cuando acudió a una entrevista de trabajo para una posición de secretaria donde él estaba ofreciendo sus servicios como mecánico diésel. Ella dio su número de teléfono en voz alta a quien la entrevistó y él se lo memorizó. Luego se comunicó con ella y le dijo que le diera resumés para él ayudarla a conseguir trabajo. Se encontraron y hablaron un rato. “Me dijo que yo era una muchacha bonita, que yo era nice, y yo le dije: 'pero ven acá, tú me estás tirando piropos y tienes un aro de casado'. Y me dijo que se estaba separando y que tenía cuatro hijos”, narró. Ambos se llamaban de vez en cuando, hasta que en septiembre de 2004 él le dijo que se había divorciado y la invitó a salir. En diciembre, ella lo invitó a la boda de una prima y fue con ella. En el 2005, comenzaron a salir formalmente y hasta compartió un día con los dos hijos varones de Agosto Rojas. “Salíamos al cine, a la bolera, compartíamos con amistades de él del trabajo. Todo bien chévere”, dijo Roldán. Cuando no podía verla, le decía que tenía drill en Roosevelt Roads o en Buchanan, ya que le había dicho que era militar, que formaba parte de los Navy Seals y que había ido a la guerra. El compromiso El 8 de diciembre de 2005 la invitó a un restaurante supuestamente a encontrarse con un cliente, y en realidad era para comprometerse. “Me llevó al restaurante precioso, habían mariachis, una cosa preciosa. En el momento de los mariachis, él me comprometió. Me puso mi sortija, yo me puse muy contenta, y me dijo que se quería casar conmigo”, expresó Roldán, a quien él le dijo que dejara de buscar trabajo y se dedicara a planear la boda para el 2006. La fecha varió varias veces porque él le decía que creía que lo iban a activar para la guerra. Finalmente, se pautó para el 7 de octubre de 2006. En el transcurso del tiempo, le decía “mira, 'Justy', tienes que traer la carta de divorcio porque si no, no nos van a casar”. Finalmente, la llevó cinco días antes de la boda. El enlace se llevó a cabo en la Iglesia Bautista de Juncos y la recepción en La Tinaja, en Gurabo. Ella se quedó con el original de la sentencia. Fue una boda “espectacular” Myrna Liz describió la boda como “preciosa” con 150 invitados, pero sólo diez eran del lado de su “esposo”. La excusa para no llevar a su padre fue que estaba “muy viejito” y que sus hijos aún no se acostumbraban a la idea de verlo con otra mujer. La joven notó que cuando había que pagarles a los servicios, su “marido” dijo que estaba haciendo una transferencia de $10 mil para pagarlo, pero dio los cheques dos días antes de la boda. “Por poco ni nos casamos. Pero la boda se dio. Todo bien chévere. Estuvo espectacular”, agregó Roldán, quien se fue de luna de miel con su nuevo “esposo” a Argentina y Uruguay por 18 días. La pareja vivía en una casa que el padre de ella les prestó en Juncos en lo que construían una propiedad. “El matrimonio de nosotros fue excelente. Cumplimos un año de casados y me llevó para Culebra”, añadió. Las sospechas A principios de este año, Roldán comenzó a sospechar que algo andaba mal. Él hacía muchas llamadas telefónicas y las cuentas se pagaban tarde, y apenas había dinero para hacer compra. Le había dicho que pasaba $400 de pensión a sus hijos y que estaba un poco ajorado en esos días. Entra a su cuenta y se da cuenta de que Agosto Rojas le pagaba todo a quien pensaba era su ex esposa. Luego, se enteró que le dijo a Orellana, con quien se casó en 1990, que estaba en la guerra de Irak un año. “Yo, callada, sigo investigando”, manifestó Roldán. Un día se encuentra con una persona que apenas conoce que le pregunta si es la esposa de Justino y le dice que sí. Cuando le pregunta por “los nenes”, ella le dijo que no tenía hijos. “Eso me chocó”, dijo. Buscó la sentencia de divorcio y en el tribunal le dijeron que era falso, que él no estaba divorciado y el número de caso era de otras personas. “Me quedé en shock. Me dieron deseos de llorar. Me sentí deprimida porque no pensé que me iba a pasar algo así. Yo no lo podía creer”, indicó Roldán. Además, llevó la tarjeta de identificación militar de él y en Buchanan le dijeron que no era del Ejército, que era voluntario y no era activado ni nada por el estilo. Para colmo, estaba vencida desde el 2005. La gota que colmó la copa fue que ella desde que eran novios, le dijo que quería tener hijos. Agosto Rojas le dijo que cuántos quería, que él se los daría. Nunca los evitó y cuando se atrasaba, él le decía: “Estás embarazada, por ahí viene la habichuelita”. Tuvo que ir al ginecólogo por infecciones vaginales recurrentes. En junio él accedió a hacerse una prueba de contaje de esperma. Cuando ella fue a buscar los resultados, le dijeron que él estaba esterilizado. Luego se enteró de que fue desde hace 15 años, edad de su hija menor. Ahora da gracias a Dios que no tuvo hijos con él. El descubrimiento No fue hasta junio que Agosto Rojas le dijo que tenía que irse de campamento militar por dos semanas y ella contrató a un detective privado. Ahí se enteró de la doble vida de su marido. “No te voy a negar que al principio yo lo veía (su álbum de bodas) y me echaba a llorar. Por eso estoy con tratamiento psicológico. Me sentí engañada, utilizada. Nos engañó a todos”, expresó con resentimiento. Cuando ella lo enfrentó con todo lo que averiguó, dijo que él se molestó y le dijo: “Si tú me acusas por la bigamia, yo te voy a matar y nadie lo va a saber y van a pensar que fue una muerte natural, pero no te preocupes, que mañana vas a ver la luz del sol”. “Le dije: 'tú sabes que si a mí me pasa algo, yo llamo a la Policía y tú decides, porque yo creo que yo no me merezco esto'”, manifestó Roldán. Ahora tiene una orden de protección en su contra con vigencia hasta julio de 2009 y una demanda civil por daños y perjuicios porque ella pagó muchas cosas que él prometió repagarle y que, si no es así, no podría recobrar porque su matrimonio es nulo.
|